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5 de agosto de 2025Casi 300 investigadores e investigadoras integran el Instituto de Investigación Una Salud (IIUS), un nuevo espacio dentro de la Universidad de la República que reúne a más de una decena de servicios con el propósito de abordar desafíos comunes entre distintas disciplinas.
De acuerdo al documento en el que se desarrolla la propuesta del Instituto, la misión de la iniciativa es «generar conocimiento y promover el desarrollo académico respecto de las interacciones complejas entre personas, animales, plantas y el ambiente impactando en la salud y bienestar global y la conservación de las especies».
Al igual que otros tres institutos similares, el IIUS fue aprobado por el Consejo Directivo Central (CDC) el 6 de mayo de 2025. Desde esa fecha, quienes integran la estructura trabajan en su puesta en marcha. En diálogo con el Portal Udelar, Ana Meikle y Hugo Cerecetto, docentes, investigadores y responsables del Instituto, contaron cómo esperan que se desarrolle el espacio y en dónde estará el foco de las actividades que llevarán a cabo.
En principio, ante la consulta sobre el significado del concepto Una Salud, Meikle explicó que se basa en la idea de que la salud de las personas, los animales y el ecosistema está interrelacionada. A esa definición, Cerecetto añadió que «es un concepto muy antiguo. Quizás con la evolución del tratamiento masivo de la información, [se identificó que] podemos incorporar el conocimiento masivo en salud humana, salud animal y salud ambiental de forma integrada. Por eso creo que se plantea hoy en día como una temática más en boga».
Con respecto al rol del IIUS, quienes integran el Instituto explicaron en el documento de presentación del proyecto que tienen como objetivo «encontrar soluciones integrales a problemas estrechamente conectados, con el enfoque de Una Salud. Enfoque que implica que la salud global se basa en la complementariedad de la salud de cada uno de los sectores que la integran interconectados. Es necesario el aporte de diversas visiones basadas en la construcción contínua de equipos transdisciplinarios e interinstitucionales de investigadores y de diversos actores públicos y privados nacionales e internacionales para su estudio».
«No tiene sentido investigar para que solo queden los artículos»
Actualmente, el IIUS cuenta con casi 300 investigadoras e investigadores, de los cuales cerca del 30 % se encuentran en el interior de Uruguay. Entre los servicios de la Udelar involucrados en la estructura se encuentran las facultades de Agronomía (FAGRO), , Ciencias (FC), Ingeniería (FING), Medicina (FM), Odontología (FODON), Química (FQ) y Veterinaria (FVET) . El espacio también tiene representación de la Escuela de Nutrición (EN), la Escuela Universitaria de Tecnología Médica (EUTM) y los Centros Universitarios Regionales Litoral Norte (CENUR NL), Noreste (CENUR Noreste) y Este (CURE).
Entre esos integrantes, Meikle comentó que el Instituto tendrá seis docentes grado 3 que trabajarán en equipo y desarrollarán su capacitación en forma conjunta. El objetivo es que las y los docentes «generen proyectos de investigación y propuestas educativas que nazcan con la mirada de Una Salud». Aunque el número de participantes del espacio puede parecer alto, la docente explicó que los desafíos en materia de Una Salud son «enormes». «Si bien hay que integrar y hay que tener una mirada holística, hay que ser muy riguroso. Y para eso hay que tener una gran metodología y estar bien formado. O sea, te tenés que especializar, tenés que conocer en profundidad», argumentó.
Ante la necesidad de aumentar la cantidad de personas capacitadas para trabajar sobre las temáticas que propone el Instituto, Meikle y Cerecetto señalaron que es necesario ir más allá de formar a nivel de posgrado y apuntaron a generar «un primer nivel de formación sobre la temática» que sea «la base» para continuar profundizando.
Para Meikle, el objetivo no es sólo capacitar para generar más integrantes para el Instituto, sino que buscan poder nutrir de personal a otras instituciones estatales vinculadas a las temáticas de Una Salud. «No tiene sentido investigar para que solo queden los artículos», apuntó. Este punto se vincula con otro de los propósitos del Instituto: contribuir en el desarrollo de políticas públicas. «La definición de políticas públicas tiene que estar basada en la evidencia», afirmó y destacó el rol que buscará tener el espacio para aportar con conocimiento de calidad.
Meikle explicó que la intención de incorporar un número grande de investigadores e investigadoras es «tratar de maximizar los recursos que tiene nuestro país, sobre todo el talento humano». Argumentó que, si bien Uruguay «es una pequeña aldea», las personas que podrían colaborar desde distintas perspectivas en temáticas amplias como Una Salud, no están «tan conectadas».
En esa sintonía, Cerecetto recordó que la propuesta final de Una Salud surgió durante las instancias iniciales de presentación de iniciativas de institutos de investigación ante el CDC. En marzo de 2024, momento en que se presentaron diversos proyectos, investigadores e investigadoras vieron que las temáticas de institutos que impulsaban se podían fusionar con otras. Fue así como cuatro de las propuestas iniciales se terminaron centralizando en el actual Instituto de Investigación Una Salud.
¿Cómo espera vincularse el IIUS con la sociedad?
Entre los actores por fuera de la Udelar con los que esperan vincularse desde el IIUS, se encuentran organizaciones como el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable, el Instituto Pasteur de Montevideo, el Centro Uruguayo de Imagenología Molecular, la Universidad Tecnológica y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria. A su vez, también esperan involucrarse con ministerios, como Salud, Ambiente y Ganadería, Agricultura y Pesca.
Además del intercambio con instituciones, el espacio también tendrá una estrategia de vinculación con el medio, porque «la idea es que esto es para el país, para la sociedad, no es para los investigadores en sus cubículos», sostuvo Meikle. En ese marco, Cerecetto indicó que planean conformar una comisión que trabaje específicamente sobre ese tema y recordó que las facultades que forman parte de la iniciativa tienen una tradición propia trabajando en extensión. Mencionó que las facultades de Veterinaria y Agronomía tienen una «fuerte interacción con productores y sociedades veterinarias». O el caso de los «colegas del CURE que forman parte del IIUS» y «también tienen una interacción muy grande con el demos de esa región».
Por lo tanto, trabajarán sobre esos espacios que ya están construidos. «Hay acciones muy interesantes, pero tienen que potenciarse, tienen que estar evidenciadas a todo nivel. Darles continuidad, formar e informar a la gente para que tome conciencia. Hay una interacción importante que desde el instituto debemos fortalecer, consolidar», afirmó Cerecetto.
Por otro lado, Meikle sugirió que una línea a implementar puede ser el trabajo con empresas privadas y destacó experiencias positivas que tuvo al llevar a cabo este tipo de iniciativas. «El aprendizaje cuando hacemos monitoreos en predios comerciales es otro. Es un baño de realidad. Esos trabajos realmente tienen un fundamento y un peso nacional, que de repente un experimento controlado no lo tiene», argumentó. En ese sentido, indicó que el trabajo con empresas privadas abre la puerta a oportunidades de financiación más grandes y a la formación de recursos humanos de «alta calidad».
Áreas programáticas del Instituto
En el documento de presentación del Instituto se definieron tres áreas programáticas: enfermedades humanas y animales, sistemas alimentarios y sustentabilidad ambiental. Cerecetto explicó que el área de enfermedades humanas y animales estará subdividida en temáticas como epidemiología y salud pública, salud humana y animal y diagnóstico y terapia.
En cuanto al área sobre sistemas alimentarios, planteó que estudia si la «producción de alimentos» cumple con las condiciones que corresponden, así como aspectos vinculados a la seguridad alimentaria. La tercera rama, sustentabilidad ambiental, está vinculada con el monitoreo de los contaminantes del ambiente, ecosistema y salud ambiental y economía circular.
Dentro de esas tres áreas, quienes integran el Instituto propusieron cuatro líneas de investigación a impulsar: Salud en la producción bovina (carne y leche), Salud humana por enfermedades transmisibles, Salud de las colmenas (interacción panal/abeja melífera/miel/ambiente) y Valorización de fuentes nativas y subproductos agroindustriales hacia la salud nutricional animal con una visión de economía circular.
De acuerdo a Cerecetto, eligieron estas líneas porque querían poner «cuatro ejemplos claros que se están trabajando hoy en día» y no descartó que en el futuro se incorporen otras temáticas a investigar. Como ejemplo, Meikle apuntó que la elección de la producción bovina como tema es relevante ya que el país depende de la producción de carne y leche, que insume «un montón de mano de obra».
En ese sentido, afirmó que esa temática involucra varias de las dimensiones que plantean abordar en el Instituto. «No es solamente salud animal, es salud humana, porque hay zoonosis, es diagnóstico, es terapia, es producción de alimentos sostenibles, es economía circular, es cuidado medioambiental y mitigación de contaminantes. Ese tema no lo podíamos dejar escapar».
¿Qué desafíos tiene Uruguay en materia de Una Salud?
Entre los desafíos que identificaron las y los integrantes en el documento de propuesta del Instituto, plantearon que están preocupados por la «emergencia y reemergencia de enfermedades zoonóticas, el comercio ilegal de la fauna y el movimiento transfronterizo de especies tanto de animales de producción como exóticos con el potencial de entrada de enfermedades exóticas, el rol que juegan las aves migratorias y los animales acuáticos en la transmisión de enfermedades regionales, los desechos de origen animal y su disposición».
De acuerdo a Cerecetto, colaborarán en la respuesta ante estas problemáticas a través de la generación de conocimiento científico y su transmisión a los organismos competentes. Como ejemplo, mencionó el problema que genera el ingreso de especies exóticas a Uruguay, como el picudo rojo, que está afectando a las palmeras del país. Para el docente, el Instituto podría aportar información para saber cómo ingresan las especies exóticas, contribuir a las acciones que esté implementando el Estado para enfrentarse a las consecuencias que puedan generar y, «como conclusión final, a generar algún tipo de reglamentación».
Meikle añadió que uno de los temas que consideran particularmente importante «es la presencia de vectores [organismos que transmiten enfermedades infecciosas, como mosquitos y garrapatas] que no teníamos antes en Uruguay, como la leishmaniasis. El abordaje no es sólo al hombre, tenemos que abordar el ecosistema, tenemos que abordar la enfermedad en el perro y obviamente el control del vector».
En ese sentido, la docente comentó que «Uruguay forma parte de un gran ecosistema de campo grande, donde están Argentina, Brasil y Paraguay. No tenemos barreras naturales. Además, tenemos frontera seca. Es bien complejo porque la mirada de la bioseguridad de Una Salud, por más que la podamos mejorar mucho en Uruguay, tiene que tener una mirada regional. Somos dependientes de lo que esté pasando en la zona».
Con respecto a enfermedades emergentes que pueden llegar desde otras zonas de la región, Meikle planteó que tener una red de trabajo con instituciones de esos países contribuiría a detectar su llegada con semanas de anticipación. De todas formas, hizo énfasis en que para reaccionar de forma adecuada ante este tipo de problemáticas es necesario contar con infraestructura y equipamiento que Uruguay no tiene.
Otra de las iniciativas que mencionó se basa en generar «una red virtual de plataformas, no solamente de equipos humanos, sino de laboratorios, de equipamiento y de métodos», en donde se puedan ubicar las «áreas, los actores, los curriculum y los proyectos en curso». Además, buscan poder acceder a enormes bases de datos que se encuentran en ministerios y centros de investigación, pero que no están conectadas entre sí. «Hay que hacerlo a nivel nacional y regional porque es la forma de ir tomando decisiones en base a terreno firme», indicó. Para eso, cooperarán con organizaciones internacionales que trabajen en la temática.
Como conclusión y de cara a futuro, la docente afirmó que «las generaciones que vienen van a tener un desafío enorme, y nosotros como generación que se está retirando lo mejor que le podemos dejar dentro de la Udelar es una mirada de compromiso social y de cuidado al ambiente. Sobre todo esa mirada de servir al otro».






