
Segundo día del Congreso Uruguayo en Una Salud: Ciencia integrada frente a riesgos sanitarios y ambientales
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1 de diciembre de 2025El tercer día del Congreso Uruguayo en Una Salud, realizado en el marco de la Primera Jornada Académica del Instituto de Investigación Una Salud (IIUS), profundizó en la interdependencia entre ecosistemas, sistemas productivos y salud humana, a través de una agenda que combinó investigaciones básicas, estudios aplicados y experiencias de trabajo territorial. Las charlas mostraron cómo los desafíos sanitarios actuales no pueden abordarse de manera fragmentada, y cómo el enfoque Una Salud se consolida como una herramienta central para comprender y anticipar riesgos complejos.
Uno de los ejes más destacados de la jornada fue el rol de la biodiversidad como barrera sanitaria. En su presentación, la Dra. Alexandra Cravino Mol (Facultad de Ciencias) mostró cómo la pérdida de diversidad biológica debilita los ecosistemas y favorece la circulación de patógenos. A partir del estudio de mamíferos silvestres y domésticos mediante cámaras trampa y redes ecológicas, su trabajo evidenció cómo especies nativas, exóticas y animales de producción comparten espacios y puntos de contacto que facilitan la transmisión de enfermedades. La investigación refuerza el concepto del “efecto dilución”: ecosistemas diversos tienden a presentar menor prevalencia de patógenos, mientras que la simplificación del paisaje incrementa los riesgos sanitarios, con impactos que alcanzan también a las personas.
La relación entre producción agropecuaria, salud animal y salud humana atravesó varias exposiciones. La Dra. Ana Rabaza (Instituto Pasteur de Montevideo) abordó la diversidad genómica de Coxiella burnetii, agente causal de la fiebre Q, una zoonosis vigente en Uruguay. A partir del análisis de leche de tanque, quesos artesanales y abortos en rumiantes, el proyecto confirmó que el rodeo nacional actúa como reservorio de la bacteria y que los animales pueden funcionar como centinelas epidemiológicos. Los resultados subrayan la necesidad de integrar inocuidad alimentaria, vigilancia sanitaria y salud ocupacional en un país con fuerte perfil agroexportador.
En una línea similar, la investigadora Soledad Echeverría (Instituto Pasteur de Montevideo) presentó un estudio interdisciplinario sobre neosporosis y leucosis bovina, dos enfermedades de alta prevalencia que generan importantes pérdidas reproductivas. La investigación explora la posible interacción entre ambas infecciones y su impacto sobre el sistema inmune del ganado, con resultados preliminares que muestran altos niveles de coinfección en tambos. Comprender estas interacciones resulta clave para diseñar estrategias de manejo sanitario más efectivas, con beneficios económicos, ambientales y sociales.

La jornada también puso el foco en la calidad del agua como determinante de la salud. La Lic. Agustina Cabral (LATU) presentó un estudio sobre la Laguna Merín y el embalse de India Muerta, dos grandes sistemas de agua dulce afectados por eutrofización y floraciones de cianobacterias potencialmente tóxicas. El trabajo combina monitoreo ambiental con ciencia ciudadana, involucrando a escuelas y comunidades locales en el diseño de muestreos y la interpretación de resultados. Esta integración entre conocimiento científico y participación social se plantea como una herramienta clave para la prevención de impactos en la salud humana, animal y ambiental.
Desde la biotecnología y la química medicinal, varias charlas abordaron nuevas estrategias terapéuticas y preventivas. La Lic. Paola Sosa presentó avances en el estudio de ARN largos no codificantes en Trypanosoma cruzi, parásito causante de la Enfermedad de Chagas. Debido a la particular regulación génica de este organismo, estos ARN podrían desempeñar un rol central en su adaptación a distintos estadios del ciclo de vida, abriendo nuevas posibilidades para la identificación de blancos moleculares en una enfermedad desatendida.
En el ámbito de la salud humana, el Lic. Ignacio González Ayup expuso una investigación sobre un compuesto híbrido con potencial antitumoral para el carcinoma anaplásico de tiroides. Mediante análisis transcriptómicos, el estudio identificó la activación de rutas asociadas al estrés del retículo endoplásmico y a la apoptosis, aportando información clave sobre el mecanismo de acción del compuesto y orientando futuros desarrollos farmacológicos.
La jornada también mostró cómo residuos y subproductos pueden transformarse en recursos estratégicos. La Dra. Clara Bonfiglio, experta en ciencias veterinarias, presentó un proyecto que propone valorizar subproductos del cáñamo no psicoactivo como insumo alimenticio en vacas lecheras. En un contexto de alta dependencia de insumos externos y volatilidad de precios, la iniciativa busca mejorar la resiliencia del sistema productivo, reducir desperdicios y aplicar principios de economía circular, evaluando al mismo tiempo la inocuidad y el impacto metabólico de estas dietas.
La relación entre ambiente, microorganismos y resistencia antimicrobiana fue abordada por la Lic. Cecilia Ghiazza (Facultad de Química), quien presentó un estudio metagenómico sobre lodos de plantas de tratamiento de aguas residuales. Estos lodos concentran bacterias y genes de resistencia a antibióticos que pueden diseminarse en el ambiente, especialmente cuando se utilizan como mejoradores de suelo. El trabajo evidenció grandes diferencias entre plantas del país en cuanto a microbioma y resistoma, y alertó sobre el rol de los elementos genéticos móviles en la propagación de la resistencia antimicrobiana.
Desde una perspectiva innovadora, el Dr. Facundo Arrighetti (Facultad de Veterinaria) presentó el establecimiento de una colonia de Lucilia sericata con potencial aplicación en terapia larval, una técnica aprobada para el tratamiento de heridas crónicas y que vuelve a ganar relevancia frente al aumento de bacterias multirresistentes. El proyecto integra biología, veterinaria y biotecnología médica, resignificando organismos comunes como herramientas terapéuticas dentro del enfoque de Una Salud.

El cierre de la jornada estuvo marcado por reflexiones más amplias sobre sustentabilidad, ciclos productivos y participación social. El Dr. Nicolás Goycoechea (Facultad de Ingeniería) destacó la importancia del pensamiento de ciclo de vida para evaluar los impactos ambientales de productos y procesos, mientras que la Ing. María José Crosa (Facultad de Ingeniería) abordó las pérdidas y desperdicios de alimentos, presentando estrategias concretas para su valorización y reinserción en sistemas productivos. Finalmente, la Dra. María Laura Lavaggi (PDU, Rivera) mostró cómo la investigación participativa permite abordar problemáticas ambientales complejas en territorios específicos, empoderando a las comunidades y generando información científica de calidad.
En conjunto, el tercer día del Congreso dejó en claro que la salud no es un atributo aislado, sino el resultado de múltiples interacciones entre ambiente, producción, ciencia y sociedad. Las investigaciones presentadas evidencian la capacidad de la ciencia uruguaya para generar conocimiento interdisciplinario y aplicado, y consolidan al IIUS como un espacio estratégico para articular saberes y construir soluciones sostenibles desde el enfoque de Una Salud.






