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16 de junio de 2026
Ciencia y políticas públicas: autoridades debaten cómo convertir conocimiento en decisiones
16 de junio de 2026La Academia Nacional de Ciencias del Uruguay (ANCIU) y la Universidad de la República (Udelar) realizaron el pasado 10 de junio el seminario “Una Sola Salud: avances en el fortalecimiento academia-gobierno”, desarrollado en la Sala de Actos de Torre Ejecutiva. La actividad significó una instancia de reflexión e intercambio que reunió a autoridades universitarias, representantes del gobierno nacional, investigadores y especialistas para analizar cómo profundizar la articulación entre la producción de conocimiento científico y la formulación de políticas públicas.
La actividad permitió presentar los avances de dos nuevos institutos universitarios creados en 2025, el Instituto de Investigación Una Salud (IUS) y el Instituto de Transiciones Sostenibles de Sistemas Alimentarios (ITSSA), así como debatir sobre los desafíos que enfrenta Uruguay para construir respuestas integrales ante problemas sanitarios, ambientales, productivos y sociales cada vez más complejos e interconectados.
La apertura del seminario estuvo a cargo del presidente de la ANCIU, Juan Cristina, quien destacó la importancia del enfoque de Una Sola Salud como una perspectiva que reconoce la interdependencia entre la salud humana, animal y ambiental. Según explicó, los desafíos contemporáneos obligan a superar las miradas sectoriales y avanzar hacia formas de trabajo interdisciplinarias que permitan comprender fenómenos complejos en toda su dimensión.

Cristina recordó que situaciones como la pandemia de COVID-19, la emergencia provocada por el ébola, la expansión del dengue, la gripe aviar o el aumento de la resistencia a los antimicrobianos demuestran que los problemas sanitarios no pueden analizarse de forma aislada. “Solo una visión integrada de la salud humana, animal y ecosistémica nos permitirá enfrentar los futuros desafíos que, sin duda, vendrán para nuestro país”, afirmó.
El investigador sostuvo además que Uruguay cuenta con antecedentes importantes de articulación entre ciencia y políticas públicas, pero consideró necesario consolidar estructuras más permanentes que permitan anticiparse a los problemas y no actuar únicamente en contextos de emergencia.
Institutos para construir agendas de largo plazo
La primera mesa del encuentro estuvo dedicada a la presentación de los nuevos institutos universitarios impulsados por la Udelar. Ana Meikle, referente del Instituto de Investigación Una Salud, explicó que ambos institutos surgieron a partir de la convicción de que los grandes desafíos nacionales requieren programas estables, interdisciplinarios y orientados a problemas concretos. “Los desafíos para nuestro país, con una población tan chica en un mundo tan inestable y un futuro tan incierto, nos obligan a articular y potenciar los recursos que tenemos”, sostuvo.
La investigadora señaló que la comunidad científica uruguaya ha realizado históricamente aportes relevantes a la sociedad, pero advirtió que el contexto actual exige nuevas formas de organización y cooperación. A su entender, la interacción con organismos públicos, empresas, organizaciones sociales y actores territoriales resulta imprescindible para que la investigación genere impactos efectivos.
En ese marco, destacó la importancia de construir relaciones más ágiles y sostenibles entre la academia y el gobierno. “Los problemas y las necesidades surgen en las comunidades, en las empresas y en el territorio. Estar insertos en esa realidad permite que nuestras respuestas tengan un impacto muchísimo mayor”, señaló.

Meikle presentó además algunas de las iniciativas impulsadas por el instituto, entre ellas un convenio con el Ministerio de Salud Pública para compartir bases de datos y biobancos. El objetivo es fortalecer la generación de evidencia científica para el diseño de políticas públicas, así como mejorar la vigilancia epidemiológica y el desarrollo de herramientas diagnósticas.
La investigadora subrayó que el concepto de Una Sola Salud interpela tanto a las disciplinas científicas como a las instituciones, ya que exige abandonar enfoques fragmentados y avanzar hacia formas de trabajo más abiertas y colaborativas.
Por su parte, Hugo Cerecetto, también referente del IUS, repasó algunas de las líneas estratégicas impulsadas por el nuevo espacio académico. Según explicó, la misión del instituto es contribuir a resolver problemas complejos relacionados con la salud y el bienestar de las personas, los animales y los ecosistemas mediante la generación de conocimiento interdisciplinario. “La visión es consolidar un centro académico que genere un diálogo con la sociedad, aportando evidencia científica para la creación de políticas públicas”, afirmó.

Entre las iniciativas destacadas mencionó la construcción de un biobanco nacional de virus y otros patógenos, el desarrollo de bancos de compuestos bioactivos, investigaciones sobre enfermedades zoonóticas y resistencia antimicrobiana, así como proyectos orientados a la vigilancia de contaminantes ambientales.
Cerecetto explicó además que el instituto viene trabajando en el monitoreo y mitigación de pesticidas y otros contaminantes químicos. Entre las herramientas estudiadas se encuentra el uso de abejas como biomonitores ambientales, a través del aprovechamiento de su capacidad para recorrer grandes distancias e interactuar con diferentes ecosistemas. Asimismo, destacó experiencias vinculadas al desarrollo de biolechos, sistemas biológicos capaces de reducir riesgos asociados a contaminaciones puntuales derivadas del uso de agroquímicos.
Repensar los sistemas alimentarios
La exposición sobre el Instituto de Transiciones Sostenibles de Sistemas Alimentarios estuvo a cargo de Santiago Dogliotti, quien definió a los sistemas alimentarios como el conjunto de procesos que involucran la producción, procesamiento, distribución, consumo y disposición final de los alimentos. El investigador recordó que estos sistemas tienen una enorme relevancia para Uruguay, tanto desde el punto de vista económico como social. “Representan el 70% de las exportaciones del país, el 16% del producto bruto y el 13% del empleo”, señaló.
Sin embargo, sostuvo que la importancia estratégica del sector no debe ocultar los problemas que atraviesan actualmente los sistemas alimentarios. Dogliotti mencionó, entre otros aspectos, la creciente dependencia de fertilizantes y pesticidas, el deterioro de la calidad del agua, los cambios en los patrones de consumo y la persistencia de situaciones de inseguridad alimentaria. Recordó que Uruguay produce alimentos para alrededor de 20 millones de personas, pero al mismo tiempo registra dificultades en el acceso a una alimentación saludable para parte de su población.
También señaló el aumento del consumo de productos ultraprocesados y los elevados niveles de sobrepeso y obesidad, especialmente entre niños y adolescentes. “Los sistemas alimentarios tienen mucho para mejorar”, afirmó.

A diferencia de un instituto dedicado exclusivamente al análisis académico de estos fenómenos, Dogliotti sostuvo que el ITSSA busca contribuir activamente a los procesos de transformación. Por esa razón, el concepto de “transiciones sostenibles” ocupa un lugar central en su propuesta.
Uno de los elementos más destacados de la estrategia del ITSSA es la creación de los llamados “laboratorios vivos”, espacios de experimentación e innovación donde interactúan actores de la academia, organismos públicos, empresas y organizaciones sociales.
Según explicó Dogliotti, estos ámbitos permiten desarrollar y probar soluciones en contextos reales, generar aprendizajes colectivos y evaluar la viabilidad social, económica y política de las innovaciones. “Las transiciones sostenibles son procesos de mediano y largo plazo. Requieren generar alternativas y construir capacidades antes de que aparezcan las oportunidades de cambio”, señaló.
El investigador destacó que estos laboratorios buscan funcionar bajo el modelo de la “cuádruple hélice”, integrando de forma equilibrada a gobierno, academia, sector privado y sociedad civil. Como ejemplo de experiencias exitosas mencionó los procesos de intensificación ecológica de la ganadería basados en campo natural, iniciativas que comenzaron hace más de dos décadas y que lograron consolidar redes de cooperación entre productores, investigadores, instituciones públicas y organizaciones de la sociedad civil. Esos procesos, explicó, contribuyeron posteriormente a la creación de programas nacionales como Procría, impulsado por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.
Por su parte, Pablo Chilibroste señaló que Uruguay ha demostrado en múltiples oportunidades que puede coordinar respuestas eficaces frente a situaciones de emergencia, pero todavía enfrenta dificultades para sostener en el tiempo procesos de transformación estructural. “Tenemos que generar mecanismos permanentes para el desarrollo, no para la emergencia”, sostuvo.

Chilibroste consideró que uno de los principales problemas es la fragmentación tanto de la oferta de conocimiento científico como de la demanda proveniente de organismos públicos y sectores productivos. A su juicio, los institutos fueron creados para contribuir a superar esa fragmentación y promover formas más estables de cooperación.
También enfatizó la necesidad de formar recursos humanos capaces de trabajar sobre problemas complejos y de fortalecer el vínculo entre investigación, innovación y toma de decisiones.






