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26 de noviembre de 2025El filósofo Carlos Pereda ofreció en el Campus Luisi Janicki una conferencia centrada en los “vicios coloniales” y los usos arrogantes de la razón, en un encuentro organizado por el Instituto de Filosofía de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) y el Instituto de Justicia Social y Desigualdades de la Universidad de la República (Udelar).
El pasado 18 de noviembre, el Campus Luisi Janicki fue escenario de la primera actividad conjunta del Instituto de Filosofía y el Instituto de Justicia Social y Desigualdades de la Udelar, que contó con una conferencia del reconocido filósofo Carlos Pereda, investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y referente internacional en teoría de la argumentación. El profesor abordó la pregunta central que guio su exposición: ¿por qué hablar hoy de vicios coloniales y de los derrotados de la historia?
Pereda comenzó con una advertencia: “hay que tener cuidado con las palabras”. Antes de adentrarse en la noción de “vicio colonial”, revisó el sentido histórico del término vicio como mal hábito y lo vinculó a los sesgos (explícitos e implícitos) que moldean nuestras percepciones y descripciones del mundo. Estos sesgos, señaló, funcionan como “lentes interiores” que distorsionan la mirada y se arraigan en prácticas sociales profundas.
Para analizar la colonialidad como un régimen de hábitos, Pereda recuperó aportes de Aníbal Quijano, Ángel Rama y José Gaos. De Quijano subrayó la idea de que el colonialismo no solo operó mediante la imposición armada, sino también a través de “metodologías de seducción social” que generaron aceptación, adicciones culturales y la naturalización de jerarquías raciales y sociales. De Rama retomó el papel de la “ciudad letrada” como dispositivo de legitimación y normalización de la dominación colonial, administrado por élites religiosas y laicas encargadas de moldear la vida pública. Finalmente, evocó las “importaciones no aportativas” de Gaos, formas de imitación acrítica que se convierten en hábitos coloniales que entorpecen el pensamiento propio.
Vicios epistémicos y usos arrogantes
El filósofo propuso que estos vicios coloniales se articulan en lo que denomina un “régimen de usos arrogantes de la razón”, donde se pretende autoridad sin justificaciones sólidas, se repiten doctrinas provenientes de “las casas centrales del pensamiento” y se desestima lo propio. Este régimen, advirtió, no solo afecta la argumentación pública, sino también la vida íntima y la autocomprensión de las sociedades.
Pereda ilustró estos vicios epistémicos con tres ejemplos: el afán de novedades, que impulsa a adoptar teorías en función de la moda intelectual; el fervor sucursalero, que lleva a fijar identidades en torno a una única doctrina sin espacio para la reflexión crítica; y el riesgo de caer en entusiasmos nacionalistas como reacción acrítica frente a los anteriores.
La conferencia cerró con una invitación al diálogo crítico. Pereda enfatizó que examinar los vicios coloniales no implica clausurar horizontes, sino reconocer los sesgos que condicionan nuestras formas de pensar y abrir caminos hacia un uso más responsable, plural y no arrogante de la razón.
Al finalizar la conferencia, el Prof. Agustín Reyes (Instituto de Justicia Social y Desigualdades) y el Prof. José Seoane (Instituto de Filosofía de FHCE) brindaron unas palabras en homenaje a la trayectoria intelectual y persona de Carlos Pereda, reconocimiento su aporte a la filosofía y filosofar latinoamericano y nacional.






