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17 de agosto de 2026Se realizó en Rocha el segundo Encuentro Anual del instituto, un espacio para poner en común los avances de su primer año de trabajo y proyectar los próximos pasos
Cerca de un centenar de personas se reunieron el miércoles 12 de agosto en el segundo Encuentro Anual del Instituto de Investigación en Ciencias Oceánicas (ICO). A la sede Rocha del Centro Universitario Regional Este acudieron investigadoras, investigadores, estudiantes de posgrado y de grado para hacer un balance del primer año del instituto y avanzar en la integración de los cuatro ejes temáticos que estructuran su trabajo.
“Uruguay tiene capacidades científicas muy importantes, diversas y reconocidas internacionalmente, pero que todavía están fragmentadas. Estamos trabajando en el desafío de no solamente producir más conocimiento, sino integrarlo, sostenerlo en el tiempo y convertirlo en capacidad nacional para comprender y gestionar el océano”. Así resumió Omar Defeo, uno de los directores del ICO, la misión que tienen por delante.
En junio de 2026 los cuatro institutos de investigación de la Universidad de la República (Udelar) cumplieron su primer año de trabajo, un período de tiempo que Ángel Segura, codirector del ICO, definió como “frenético”. Actualmente hay acuerdos de trabajo con cinco ministerios, se sostienen proyectos nacionales y transnacionales y se trabaja con becas de maestría y doctorado. En los cuatro programas del ICO se generaron 800 páginas de documentos de revisión del estado del arte, que durante el Encuentro Anual empezaron a dialogar entre sí para profundizar las conexiones entre grupos de investigación.
“La expectativa principal fue avanzar un paso más con respecto a lo que se había hecho antes. No era solo mirar qué hace cada programa sino identificar conexiones, preguntas comunes, posibilidades reales de trabajo conjunto. En todo este año se generó una cantidad de información, se formaron recursos humanos y consolidaron relaciones nacionales e internacionales. Ahora buscamos construir una mirada integrada del océano y de la zona costera”, sostuvo Defeo.
Para el investigador, una vez consolidada la base de trabajo del ICO en sus cuatro líneas -Ecosistemas; Gobernanza, sociedad y planificación espacial marina; Océano y clima; y Economía Oceánica- los próximos pasos implican “la integración en proyectos, las bases de información comunes, la formación de recursos humanos de naturaleza integrada y productos científicos compartidos”.
El objetivo que trazaron los científicos es claro: “No queremos hacer más de lo mismo. Tenemos que demostrar a la universidad y al país que podemos desarrollar algo diferente a lo que había antes y eso pasa por el ejercicio y la consolidación de la transversalidad”.
Para Defeo, esto implica “fortalecer la conexión, no a través de meros mensajes de WhatsApp, la conexión institucionalizada con organismos nacionales e internacionales para satisfacer la interfaz ciencia – política, que siempre se menciona, pero que muy pocas veces se concreta. Queremos ser útiles y queremos proveer información para una toma de decisiones basada en evidencia”.
Tecnología de vanguardia para la Udelar en conexión con la sociedad
Los equipos de investigación del ICO tienen en desarrollo 20 planes de monitoreo dispersos en toda la costa. “Se sostienen en base a iniciativas de grupos, pero hoy día estamos generando una integración de eso, de la posibilidad de investigar en el mar, en diferentes escalas, y eso es el diferencial que podamos dar: un programa a largo plazo de monitoreo oceánico y marino en Uruguay”, explicó Segura.
En esta línea, el investigador comentó que el ICO incorporó “dos equipos de alto impacto que no había en el país”, que permiten analizar de forma mucho más eficiente y completa los sedimentos y la columna de agua. Por un lado, se instaló en la Facultad de Ciencias un granulómetro de alta gama que mide y clasifica el tamaño de las partículas de materiales sólidos, como arena, grava o suelo. Por otra parte, se adquirió un flowcam, que es un sistema de análisis automatizado de partículas y microorganismos en muestras de agua, que combina imágenes digitales y citometría de flujo para detectarlos, medirlos y clasificarlos.
Este nuevo equipamiento quedará instalado en Rocha, algo que Segura subrayó como parte de la estrategia de regionalización que tiene el instituto. “Estamos pensándonos desde la descentralización, pero que nos permita igual unirnos”.
Según los directores del ICO, estas necesidades surgen de las preocupaciones de la sociedad. “Estos fenómenos que tenemos hoy día, como los ciclones extratropicales o El Niño -que no son de hoy día, vamos a ponerlo en claro-, nos demandan la capacidad de anticipar las trayectorias, de predecir cuándo se van a profundizar”, mencionó Segura. En esta línea agregó otro ejemplo de demanda social: “una cosa que no teníamos entre los planes son las prospecciones sísmicas, y a raíz de la inquietud ya pusimos un grupo de trabajo que está enfocado específicamente en eso, que elaboró un documento de 160 páginas, y presentó un proyecto de democratización con talleres para las instituciones y abiertos a la gente”.
“A largo plazo, el desafío es epistémico. Hay una necesidad de discutir en qué términos estamos planteando la ciencia, qué ciencia queremos construir y para quién. El relacionamiento con la sociedad es crítico. Concebimos la investigación con una punta en la sociedad y si no está la sociedad no hay investigación”, afirmó Segura.
Líneas de trabajo consolidadas y publicaciones en camino
Uno de los principales productos que dejará este proceso que comenzó en el Encuentro Anual es la publicación de un libro en español que sintetice el conocimiento generado sobre la región de transición, con foco en el maritorio y territorio uruguayos. Segura explicó que los cuatro programas del ICO tienen grados de desarrollo distintos -Ecosistemas, por ejemplo, ya reúne más de 2.000 citas bibliográficas, mientras que Economía Oceánica está consolidando una masa crítica de investigadoras e investigadores con formación de doctorado- y el reto es lograr que esa diversidad amalgame en un conocimiento emergente y transversal.
Defeo adelantó que, además del libro de divulgación general, la jornada dejó planteada la idea de generar distintos tipos de documentos según el público. Están pensando en materiales con utilidad pedagógica para la Licenciatura en Oceanografía, contenidos para educación permanente y el producto central, escrito en un lenguaje simple y accesible pero que mantenga el rigor de los resultados. “Es un reto para nosotros poder pasar de lo complejo que muchas veces se escribe en ciencia a escribir de una manera simple, plana y accesible a todo público”, afirmó.
A futuro se espera que las líneas de trabajo del ICO continúen su desarrollo y en el corto plazo confluyan en esa publicación. Defeo resumió: “Queremos mostrar a la gente el estado del océano y el mar en Uruguay, la investigación de los últimos años al respecto. Qué es lo que sabemos y qué es lo que no se sabe acerca de los océanos y del mar uruguayos. Buscamos abordar el océano desde un punto de vista económico, ecológico, social e institucional. Esa es la idea”.


















